Como padres primerizos, nos preocupaba encontrar un portabebés que nos sirviera a los dos: algo cómodo, fácil de usar y que sintiéramos como nuestro , no solo como un accesorio para mamás. Este ha sido todo un acierto para nuestra pequeña familia.
El estampado es tan bonito y neutro que encaja a la perfección con nuestro hogar y nuestro estilo. A mi pareja le encanta lo fácil que se ajusta a su cuerpo, y a mí me encanta lo suave y cómodo que se siente en mi espalda. Lo usamos a diario: para acurrucarnos por la mañana, para ir rápidamente al mercado o simplemente para tener al bebé cerca mientras preparamos la cena. Se ha convertido en una parte tan tranquila y constante de nuestra rutina que no podemos imaginar la vida sin él.
Lo que más nos gusta es que no es solo un artículo para bebés, sino una pieza que nos permite sentirnos conectados con nuestro pequeño, sin importar quién lo lleve en brazos. Ha hecho que esos primeros días, a veces caóticos pero dulces, sean un poco más llevaderos y mucho más personales.